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Alquilar con seguridad.

Alquilar con seguridad

En Administradores de Fincas REDFINCAS, sabemos que alquilar una vivienda vacía, ofrece múltiples ventajas (ya comentadas en noticia publicada el 22 de noviembre). Sin embargo, el miedo a los impagos o a que la vivienda sufra daños, son cuestiones que, con frecuencia, desincentiva a muchos propietarios.

 

A continuación, explicaremos diferentes alternativas  que permiten alquilar con seguridad: 

 

1. Una cuidadosa selección del inquilino.

Tal vez, la alternativa más obvia. La mejor manera de evitar un inquilino moroso, es la prevención. Es muy importante conocer la solvencia del arrendatario: podemos solicitar su nómina y su contrato de trabajo, para conocer su estabilidad y capacidad económica. Somos conscientes que en ocasiones, el inquilino puede mostrarse reacio a proporcionar sus datos personales a un particular. Particularmente creemos, que es más fácil si el estudio de riesgo se gestiona a través de un profesional inmobiliario.

2. Garantías adicionales.

El pago de una fianza, cubre los posibles desperfectos de la vivienda, producidos por el propietario a término del contrato. La ley permite establecer, de libre acuerdo, a la firma del contrato, garantías adicionales (una o incluso dos mensualidades), que permitan cubrir obligaciones de pago no satisfechas.

3. Exigencia de aval.

Un aval, es un respaldo que proporciona un tercero, sobre los pagos que asume el inquilino. Si éste deja de pagar, será el avalista quién responda de la deuda. Pueden exigirse dos tipos de avales:

  • Aval personal: otra persona, generalmente un familiar, puede avalar los gastos del inquilino.
  • Aval bancario: una entidad financiera responde de las deudas pendientes. El problema que puede plantearse es la dificultad que puede llegar a encontrar el inquilino para conseguirlo, ya que el banco lo otorga en función del perfil de quién lo solicita. El banco podría:
    • Avalar los pagos únicamente durante un determinado plazo (seis meses o un año), finalizado el cual, habría de ser renovado, con un coste asociado.
    • Pedir que el inquilino deje depositado en el banco el importe del aval (por varios meses de alquiler). Esta es la práctica más habitual, si bien, un gran número de inquilinos no disponen de esa cantidad de dinero para dejarla en depósito.

 4. Someter el contrato a arbitraje.

Se trata de una alternativa a la vía judicial, regulada por ley. Tanto el arrendador como el arrendatario, firman un anexo al contrato, en el cual, en caso de conflicto, acuerdan someterse a un tercero, con el fin de solucionarlo. En caso de impago de la renta, el árbitro imparcial mediará en el conflicto, sin necesidad de recurrir a la vía judicial ni contratar abogado ni procurador.

A pesar de haber firmado de antemano aceptar la decisión, si una de las pares no acata la decisión arbitral, la otra tendrá que iniciar un procedimiento de ejecución del laudo ante la justicia ordinaria.

5. Contratación de seguros de impago o desperfectos.

Con la contratación de seguros que cubran los impagos o desperfectos ocasionados por el inquilino, se evitan gastos iniciales elevados para el arrendatario.

Las compañías de seguros ofrecen un amplio abanico de coberturas: impago del inquilino, daños en la vivienda, gastos judiciales en caso de desahucio, etc. Su coste vendrá definido por las condiciones particulares de cada póliza.

6. Alquilar a través de organismos oficiales.

Muchas comunidades autónomas cuentan con un servicio público, a disposición de los ciudadanos, para intermediar en el alquiler y aportar ciertas garantías.

El propietario ofrece su inmueble a un precio más bajo que el del mercado, recibiendo por parte del organismo público la garantía de que éste va a estar cuidado. Por un lado, el arrendador gana en tranquilidad y, por otra, el arrendatario gana en precio.

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